Adendum – Micro-Historia de las Diferencias de Género – Un Viaje a Abilene

«-¿Crees que habría sido mejor si le hubiese dicho la verdad?
-Es mejor no decir ciertas cosas. Es mejor que las personas se lleven bien», en la serie “Friends”
«De las dos preguntas fundamentales, de dónde venimos y hacia dónde vamos, yo no sé nada; pero se me hace que estamos llegando tardísimo.» Vázquez Montalbán

   Antes que nada avisar que el siguiente escrito contiene lenguaje explícito que puede resultar obsceno o de mal gusto. La duda es la constante que tengo en el cerebro sobre si publicarlo o no. De hacerlo no quiere decir que esté al cien por cien convencido. Puede generar malestar con mis personas cercanas, que me pueden catalogar de esto o aquello. Pero con el pensamiento contrario de lo dicho en la frase arriba mencionada, de la serie “Friends”, he de tratar de ser fiel a la verdad. Recordar que inteligencia, como he dicho en el escrito anterior, es tener un buen sistema de archivado, o sea una buena forma de detectar patrones que quizás otros no vean. En ese sentido que me fije en ciertos patrones no quiere decir que esté especialmente obsesionados por ellos o me impliquen. Si lo publico será porque hace falta un diálogo más franco y abierto sobre el tema. Me crearé antipatías en hombres y mujeres, pues no es un escrito ni feminista, ni desde la postura contraria, sino lo más imparcial posible. De nuevo hago hincapié en que mis finalidades son contra las identidades, que como en España uno de los temas más candentes es el de género, es sobre el que presto más atención. En algún escrito he tratado el tema catalán. Pero en ese he llegado a la conclusión de “que sea lo que Dios quiera”, pues en definitiva quizás defender en demasía la no independencia sea otra forma identitaria de patria. La lucha de género, por otro lado, genera problemas constantes, que me repercuten en mi vida y a la hora de “tomar decisiones”. En muchos casos extralimito mis posturas y puntos de vista, pues al salir en la calle esos “problemas” o dilemas parecen desaparecer. Es así porque en Internet, en donde todo funciona por lo viral (éxito evolutivo de acaparar titulares y propagarse), el caldo de lo actual tiene otros tintes y derroteros. En otros casos esas posturas extremas son al considerar a la sociedad norteamericana (a veces la sueca o la japonesa), pero bajo el punto de vista que es el referente al cual tarde o temprano otras culturas llegarán. En ese sentido hay que tener en cuenta de hacia dónde va y hacia dónde no hay que llegar, y como tal hay que avisar de qué es lo que pasa allí, para poner sobre aviso al resto de las culturas en cuanto alguien detecte que seguimos sus pasos. La pornografía ha sido uno de esos casos.

    Se supone que el anterior escrito tenía que ser el último. Pero la paradoja Abilene es el mejor ejemplo para explicar muchas de mis líneas argumentales. Desperdiciar esa oportunidad para atar cabos parece incongruente. De esa manera me veo metido de lleno en una de las típicas trampas de la vida. Uno ni siquiera es libre de elegir en las trampas en las que va a caer. Cuando digo trampas de la vida me refiero a que todo sistema complejo tiene unos mecanismos, con relés, engranajes e interruptores, a modo de agentes de su dinámica. Cuando sin querer activas un interruptor, nunca sabes con exactitud (que no es un ex de la actitud, sino su eterna pareja, jeje), qué mecanismos se van a desencadenar. La paradoja del efecto mariposa, un pequeño cambio es susceptible de crear grandes cambios en cadena. Se supone que el humano es libre y que en algún momento puede parar el mecanismo que ha desencadenado. Este escrito trata sobre esta idea básica. Con esto quiero “demostrar” varios de mis pilares: la evolución llega a posturas más “correctas” en su eterna prueba y error. Correcta no porque sea la mejor, sino porque dadas unas premisas o bases de las que parte ese sistema, y como la base de la evolución es el llegar a estados de equilibrio, homeostáticos, llegará a algún equilibrio que sea el “mejor” (equilibrado) para todas las partes implicadas en ese sistema. Un caso ejemplar es un nicho ecológico. Ahora sabemos que basta un pequeño cambio para que se vaya al traste. Cuando el humano ha introducido cierto pez en un río o lago para más tarde pescarlo, al final eso ha cambiado el equilibrio en el que se encontraba ese sistema. Todo humano y toda isla identitaria debería comprender que no es capaz de predecir qué cambios creará una de sus posturas y acciones. ¿Por eso apuesto por la quietud o por la inercia?, no, en mi postura meramente cínica tan sólo quiero mostrar que el humano no es “dueño” de sus actos, no es dueño de nada. El humano “domina” los sistemas simples: un interruptor enciende una luz (conoce los materiales conductores, la electricidad, etc.); pero no es capaz de “dominar” los sistemas complejos. Esa luz genera un calor, que genera entropía en la temperatura de la sala. En el caso de un ordenador en verano, es tal el calor acumulado, la entropía, que es complicado regularle la temperatura, por muchos ventiladores y disipadores que pongas dentro (nuevas entropías). A la vez esa habitación está en una casa de un edificio en una gran ciudad. Toda esa suma de entropía, junto al calor de los motores de los vehículos y el calor de los propios humanos, crea un efecto isla termal dentro de la ciudad, un microclima, que repercute en la presión y el movimiento del aire de alrededor de esta.

   En mi caso, que pasa a diario en todo los cerebros, la sola idea de poder hacer el escrito ya me ha metido en una dinámica cerebral. Ya no puedo dejar de pensar en el tema. Se debe al cebado, a la predisposición del cerebro a trabajar a partir de que ciertos circuitos estén pre-activados. Se trata de una simple cuestión “económica”, si ciertos grupos de neuronas se activan y crean un circuito (que para nosotros es una idea), este tiene un efecto de retención de la energía, como cuando al apagar una luz aún tarda unos milisegundos en mitigar su luz; o mejor: los actuales televisores y monitores, si les cortas la corriente el piloto de encendido se mantiene hasta un minuto emitiendo luz. Así es como funciona la memoria de trabajo y a corto plazo; por este efecto (defecto) repetimos una palabra una y otra vez al hablar y al escribir. Como el cerebro está creado para resolver problemas, y como es tendente a la “pegajosidad”, el cerebro activa circuitos en cadena relacionados a ese circuito ya cebado. En definitiva, analiza todas sus potencialidades y posibilidades, buscando (conexionándose) con todo aquello que le dé la “razón”, que confirme (sesgo de confirmación) la validez de dicho circuito (idea), siempre y cuando el verificador de errores no encuentre contradicciones. Esos circuitos cebados tienen como valencia (valor) las emociones, si es el caso que confirme las ideas que ese cerebro defiende (su identidad, su propia apuesta, ADN) entonces esa valencia está sostenida por la dopamina y el núcleo accumbens, por la previsión del premio. Sembrar una idea ya es, por lo tanto, generar un micro-sistema complejo con sus reglas. “Crear” un tipo de trampa de la vida, pues no parece que puedas escapar de ella. En mi caso tenía que “elegir” entre ser fiel a que el anterior escrito era el último: ser coherente, o terminar por zanjar temas que me “dan la razón”, que validan mi identidad, que son mis ideas. Mi identidad de artista es la que propicia la obsesión para la creación, la que promueve una dinámica energética en el cerebro, que cual huracán, al final arrastra el cerebro en una sola dirección.

   En parte el tema surgió por algo sencillo, por una pregunta: ¿quién “decidió” que hubiera libertad sexual? (¿de dónde nacen esas preguntas ciegas y sin voluntad, ni agente?, es tentador pensar en las musas o los dioses, que fue como dejaron zanjado el tema en la antigüedad; afirma John N. Gray que el ateo está mas cerca de cristianismo que del politeísmo, por su “amor” y “obsesión” por la verdad), lo mismo vale para quién decidió apostar por la “civilización”, en vez de mantenerse como cazadores-recolectores, o cualquier otro paso en el “desarrollo” humano. Si elijo el trama sobre la libertad sexual es porque me es más fácil explicar el tema en ejemplos, y porque va en la dirección de la de mostrar partes de las “imposturas” feministas. Y vuelvo a la pregunta de arriba. En realidad nadie decidió nada. El humano como totalidad no la ha elegido, nunca ha habido un referéndum, el tema se ha zanjado de forma aleatoria. Es un claro ejemplo de la paradoja de Abilene: sitio al que todos van y nadie quería ir, y van por que los otros van, creyendo que el resto quería ir. Aviso que voy a ciegas, resulta que la entrada en la Wikipedia española sobre la “revolución sexual” es de las más largas con las que me he encontrado, y realmente no me apetece leerla ahora. En parte porque mis postulados no entran o no tienen cabida dentro de esa visión histórica, pues parto de los conceptos de los sistemas, sus juegos evolutivos y de la paradoja de Abilene; en definitiva, trato de crear una abstracción del tema con premisas filosóficas y antropológicas, (pregunta sembrada de respuestas; pregunta tramposa en realidad) que está fuera de un análisis histórico meramente dicho.

   De lo primero que hay que partir es de un origen antropológico. En muchos casos he puesto el ejemplo de las hembras chimpancés, que hacen “uso” del sexo para tener algún beneficio. Lo más fácil para una feminista radical es llamarme machista al pensar que al poner unos planteamientos patriarcales morales, estoy llamando a la chimpancé “puta”. No. Es un hecho, un dato, que cualquier etólogo y persona lo puede confirmar. Ese tipo de acto, de sexo por regalos, se da incluso entre las aves, como el abejaruco. Si se acepta que los chimpancés son nuestros parientes más cercanos, se ha de aceptar que la humanidad puede tener unos comportamientos similares. Los etólogos y antropólogos que se interesan por saber los orígenes de los humanos, ponen especial interés en estos primates. Pero claro, son un antecedente, no una confirmación de nada. Otro antecedente es que el orgasmo es propiamente de los machos. La entidad femenina tiene como fin procrear, ella porta el óvulo; la finalidad del macho no está tan clara que sea la de procrear, si no la de tener el acto sexual con todas las hembras con las que le sea posible, para ello la evolución se ha valido del orgasmo; pues de esa forma persigue sin descanso ese fin, llegando a generar lo que pudiera llamarse “comportamiento obsesivo”. El macho de los ratones marsupiales de Australia gastan toda su energía en fecundar a todas las hembras posibles, y al final mueren agotados; se dan en otras especies. “Los chimpancés machos pueden pasar una semana sin comida si hay una hembra en celo y están sexualmente interesados ​​en ella. La comida es secundaria al sexo. (…) por supuesto tenemos una explicación para esto, es que el sexo conduce a la reproducción, y el éxito reproductivo es la medida de la evolución”, Frans de Waal. La gran mayoría de los machos del reino animal ya no vuelve a saber nada ni de esa hembra, ni de su descendencia. Por otro lado la hembra tiene un número limitado de óvulos (nace con ellos), y la gestación y la crianza tienen un alto coste de energía y tiempo (donde tiempo es la suma prolongada de coste energético). El macho tiene una recompensa rápida y desaparece. Su coste es el acceder al sexo, que en muchos casos es por medio de luchar con otros machos. De forma nefasta este tipo de comportamiento relaciona sexo y agresividad en un todo, mediado por la testosterona, anabolizantes y vías del cerebro. La mujer tiene testosterona, pero existe un grupo de células del hipotálamo llamado INAH3 (núcleo intersticial del hipotálamo anterior número 3) que está más desarrollado en los cerebros masculinos y que es responsable de la recaptación de testosterona, luego no opera igual en el cerebro femenino que en el masculino. El macho ha de defender que sólo él pueda copular, a la vez ha de vigilar que la hembra no copule con otro macho, como vemos en este pequeño vídeo sobre un oso polar. Esto es debido a que los mamíferos provienen de un ancestro común cuyo embarazo es de tipo superfecundación, donde las hembras que tienen camadas de varias crías, estas pueden ser de varios padres. En este caso la estrategia de las hembras es tener sexo con varios machos, para tener una mayor variedad genética en su descendencia. Más tarde algunos animales, como es el caso de los simios, de los que formamos familia, sólo tenían una cría, pues necesitaba un mayor cuidado, pero en muchos casos -tanto machos como hembras- siguieron manteniendo esas mismas pautas ancestrales. En el caso de la hembra para asegurarse que se quedaba embarazada, si no era por uno por otro. Por extraño que parezca, en la mujer que tenga un embarazo de gemelos dicigóticos, estos pueden ser de dos padres distintos. Este arcaico y básico comportamiento de cuidar que sólo él la pueda fecundar, en la doble vertiente de la lucha con otros machos, y vigilar que la hembra no se aparee con otros, se revela en el hombre en eso que, ya en la sociedad humana, se llama ser posesivo por extrapolación de ese cuidado ha que no se acerquen otros machos (recelo de los otros), y celos de la pareja ante la “duda” que quiera tener relaciones con otros hombres (recelo hacia ella; atención a la familia de palabras: estar en celo, recelo, celos, poner celo -cuidado-, y celador, unos vienen de calor -acaloramiento y por extensión acercarse a la ira- y otros de cuidado, pero me imagino que han de tener un mismo origen). Hay que aclarar todos estos datos. Cuando en un documental, escrito o libro dicen que la hembra o el macho tiene tal o cual comportamiento, hay que entender que es su instinto hacerlo, o dicho de otra forma más correcta: que ese patrón se ha mantenido en el ADN, porque es el que más se ha replicado por ser el que más se ha validado. En la mujer  también se da el componente posesivo y de celos, ya que al provenir del tipo de embarazo de un sólo hijo, era por que necesitaba más tiempo de atención. Hecho por el cual la mujer tiene miedo de quedarse abandonada o que otra mujer se acerque al hombre, y en donde en la prehistoria y en la antigüedad eso podía significar la muerte del hijo y de ella misma. Sé que en lo humano no opera lo meramente instintivo, e igualmente sé que ahora se pone en duda si el humano sigue en un proceso evolutivo o por medio de su modo de sociedad, está puede no “tener las riendas”. Con respecto a lo primero voy a usar una metáfora. Un camino lo hace un animal al usarlo una y otra vez; así fueron los primeros caminos de tierra humanos, por que la hierva allí no crecía. Cuando llegó el automóvil se asfaltaron esos caminos, si bien no todos, por cuestión de hacer un trazado más recto. En la actualidad se hacen autovías y se dejan esas carreteras como secundarias. Imaginar que cortan la autovía: se recurriría a la carretera secundaria. Si de igual forma se cortase la secundaria, habría que recurrir al camino más antiguo sólo de tierra. Lo mismo ocurre con el cerebro. Las emociones muy fuertes de ira, o la embriaguez, o la propia testosterona, la urgencia, o en otros casos lo identitario, pueden bloquear el prefrontal, que es la voluntad y el juicio; pueden igualmente bloquear las vías del sistema límbico, donde están las emociones de los mamíferos y humanas, y pueden finalmente recurrir a las vías más antiguas del cerebro. Sobre si se mantiene el juego evolutivo: todas las diferencias étnicas se han creado en los últimos 50 u 80 mil años. Los habitantes del Himalaya han cambiado el cómo la sangre transporta el oxígeno y cómo el cuerpo usa la energía. Ciertas etnias de Oceanía tienen un mayor control de la respiración y el oxígeno al sumergirse y durar más tiempo bajo el agua (buceo en apnea).

   Hago un inciso aquí para crear una hipótesis. Una prueba que demuestra que la evolución “lleva las cuentas”, como para crear estados equilibrados u homeostáticos, incluso de las cuestiones más extrañas y propiamente culturales (no naturales) que pueda haber, es que como media nacen 105 niñas frente a 100 niños. La proporción “perfecta” u óptima a nivel evolutivo sería 100:100 (1:1). ¿Por qué no es así? Los hombres tienen más probabilidades de morir en accidentes y guerras, dada su natural tendencia a correr más riesgos, y en donde la testosterona promueve más a la adrenalina y esta es la que incita a llevar todo a los extremos para ser el mejor. La adrenalina es el neurotransmisor natural más tendente a la retroalimentación positiva, donde una vez que has llegado a un nivel de riesgo, has de subir ese nivel para recibir su consiguiente carga. No hace falta recurrir a ejemplos de deportes o situaciones extremas; esa tendencia se ven en cosas mínimas como que un hombre se suba a la silla del ordenador, que es con ruedas, para alcanzar algo alto. El número más alto de accidentes, y por lo tanto de muertes, es entre los hombres. Esto es lo que explica ese desequilibrio en el número más elevado de hombres que de mujeres, la evolución “sabe” de esta tendencia, y al final por estas muertes la proporción se queda en 101 hombre por cada 100 mujeres, bastante equilibrado. Es muy probable que la evolución no tuviera tanto esto en cuenta, la propensión a los accidentes bajo riesgos, como que además tuviese que luchar contra otros machos para tener sexo. Pero esta es la inclinación en periodos de paz. En periodos de guerra las cifras aún son peor (ver artículo sobre “apretón matrimonial“). Imaginarse el estado de Alemania después de la segunda guerra mundial, en donde la mayor población de hombres era o de menores de edad, o de ancianos. Según un estudio conjunto de Michael Kvasnicka y Dirk Bethmann sobre la población Bávara de la posguerra, la tendencia es que haya un mayor número de relaciones sexuales fuera del matrimonio, ante este desequilibrio de los dos sexos. “Un exceso de oferta de mujeres, por ejemplo, aumenta las oportunidades de apareamiento externas disponibles para los hombres y aumenta la competencia intra-femenina”, nos dicen. No estoy analizando este hecho bajo ningún prisma moral, sino a nivel evolutivo. Lo que quiero “demostrar” es que el factor evolutivo juega sus bazas a su manera, independientemente de lo que crean esos individuos de sus actos (que crean que lo hacen por elección), su moral y la moral de la religión del lugar donde ocurra. Lo que demuestran los estudios es que la moral se “relaja” y ya no importan tanto las luchas de género dentro de sus lenguajes, en el sentido de pensar que un tipo de conducta sea sexista o no, patriarcal bajo los baremos feministas actuales, o no. Si hay escasez de hombres hay más mujeres teniendo más sexo con menos hombres, simplemente por cuestiones “prácticas” y evolutivas, donde seguramente se creen cambios epigenéticos en ambos sexos para tener esa tendencia más aperturista o liberal. El caso es que la evolución juega sus bazas para que no descienda alarmantemente la población. De forma racional esos habitantes Bávaros sabían que la humanidad no se iba a extinguir, pero en cada población se crea un pequeño sistema complejo que es el que sale a colación. O sea, y en otro ejemplo, a mí me da igual que en Alaska pueda haber puestos de trabajo, lo que para mí cuenta es que en Salamanca, al no tener industria, eso afecta a la dinámica que se crea entre sus habitantes: nivel de estrés, tendencia al derrotismo o la depresión, competencia por el trabajo entre los trabajadores, abuso de los jefes, sueldos bajos, etc. O para resumir, la evolución es ciega, se guía por la dinámica de una población dada en donde se crea un “pequeño” sistema complejo con sus propias reglas para llegar a un equilibrio. En el caso Bávaro ese sistema complejo tenía que equilibrar o tender a esa proporción de 100 hombres por cada 100 mujeres, en donde la mujer y el hombre son dos “agentes”, y en donde la principal carga es para la mujer que tiene que tener un alto acceso al sexo como para repoblar la población hasta que esta se iguale o equilibre. No cuenta la libertad, no cuentan las convicciones, ni la moral. Cuenta el “deseo” o tendencia de todo sistema a llegar a los equilibrios homeostáticos designados por la evolución, en una población dada. En un ejemplo de esa tendencia al equilibrio más claro: si en un ecosistema hay muchos conejos eso llevará a que pueda haber más depredadores: crecerá el número de depredadores. Esa alta tasa de caza bajará el número de presas, lo que hará que haya una crisis entre ese alto número de depredadores, los cuales competirán entre ellos hasta morir (en las luchas o de hambre), y que se reduzca su número hasta llegar a un equilibrio. Un ecosistema (sistema complejo) es un equilibrio (homeostasis) de todos sus agentes.

 Como el macho ha estado en guerras por siempre, esos desequilibrios siempre han existido. Otro factor a tener en cuenta es que durante la prehistoria, en Eurasia, los hombres salían a cazar grandes presas, con una alta tasa de muertes durante estas cazas. Todos estos factores fueron los que posiblemente llevaron a la mujer a invertir los roles. En casi todos los animales los machos son los que tienen la carga de “engalanarse” y de tener atributos dismórficos (cornamentas, colmillos, musculatura, mayor tamaño, belleza en el plumaje, en el cuerpo o el canto) para competir entre ellos, para a su vez ser seleccionados por las hembras. En el caso humano es a la inversa y no es por nada patriarcal, sino por ese desequilibrio entre el número de hombres y mujeres. Al final por estos desajustes ha tenido que ser la mujer la que se haya tenido que “adornarse” y tener ciertos rasgos dismórficos, como los pechos abultados (otras hembras no tienen pechos en épocas fuera de la crianza), rasgos aniñados o más suaves (neotenia) y una mayor cabellera (en el caso del león o los gelada la tienen los machos). Estos cambios de los roles fue lo que llevó, aparte de la posibilidad de ser abandonada, a que la mujer sí fuera posesiva y celosa en la misma proporción al hombre. Si bien en este esas disposiciones le pueden llevar a equilibrar la balanza por medio de la fuerza, tal como se manifiesta en la violencia de género. En la actualidad hay un repunte hacia el hombre engalanado, trabajar la musculatura, y la tendencia hipster…, por el hecho del nuevo estado de cosas, donde la liberación sexual a remarcado el hecho de que es la mujer la que selecciona. Pero no para bien, bajo mi punto de vista, pues sólo es una tendencia hacia la máscara, el exterior y la apariencia; pero que manifiesta claramente el juego evolutivo, ya que si se tiene la disposición y el dinero de trabajar la musculatura y el exterior en barbas, cabello y ropa cara, es un signo de estatus y de macho a ser seleccionado.

   Cierro esta dirección del escrito con varios experimentos mentales. Hay un test en psicología en donde al sujeto se le pide que elija de entre varios personajes, cuáles elegiría para entrar en refugio un nuclear y así salvar a la humanidad. Imagina que hay que elegir entre una mujer liberal y una mujer mojigata y puritana. Creo que se entiende lo que quiero decir, no redundo: para el bien de repoblar el mundo es preferible la primera. Ahora un segundo experimento mental. Imaginar tener que vivir la noche de “la purga”, esa de la película en la cual se es libre para matar a quien se quiera y de forma bestial y arbitraria. Un hombre con una alta carga de testosterona puede ser además ese que tiene una mayor tendencia a la violencia, a la ira, pues ante situaciones de lucha/paralizarse/fuga, tiende a la lucha. Es de “gatillo fácil“. En ese estado el cuerpo hace un uso más rápido de la energía anabólica contenida en los músculos, para los casos de extrema emergencia, en donde se corre el peligro de perder la vida. Pues ante esa situación preferiría tenerlo de amigo en la misma casa. Ante este dilema ha estado la mujer a lo largo de la evolución: es preferible este tipo de hombre ante situaciones de extremo peligro. El riesgo es que esa tendencia al “gatillo fácil” sea dirigida hacia ella. En épocas de paz es “mejor” el hombre poco violento, en épocas de crisis y guerras los que tengan esa alta carga de testosterona (teoría del pluralismo estratégico). De hecho son los que suelen sobrevivir en las guerras y reproducirse, pues además los más sensibles son más proclives a trastornos mentales debidos a los traumas de las guerras, lo que le llevará a la inestabilidad social y de nuevo a que no sean seleccionados como parejas. Esa doble tendencia de la mujer se manifiesta cada mes, pues cuando está en el periodo alto de la ovulación tiende al hombre con rasgos más masculinizados, -la mandíbula inferior prominente y cuadrada es el rasgo más notorio-, y tiende al hombre más sensible y proclive a la personalidad pusilánime, fuera de ese ciclo. Lo que quiero decir con todo esto es que las cosas no son tan fáciles. Si el humano por ingeniería genética pudiera “librarse” de la violencia, puede que eso no fuese mejor para la especie. Además “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”, siempre habría unos que emergiesen como los más agresivos. Son “atributos” con los que la evolución juega dentro de sus juegos y sistemas complejos. En cuanto se creó la posibilidad hacia la depredación se creó esa tendencia a la “agresividad” y que se mantuviese esa apuesta como la más exitosa en ciertas situaciones cercanas a la extinción. A veces pienso que hacen falta las guerras para que el humano tenga una visión más realista del mundo y el valor de la vida. Las guerras ponen todas las cosas en su sitio. Salen a la vista todas las estructuras que permanecían ocultas, bajo máscaras. Toda feminista seguramente revisaría y variaría sus puntos de vista durante una guerra.

   La lógica que se desprende en números, de la baja cantidad de óvulos y el tiempo de  embarazo por un  lado, y el número de los espermatozoides y el coste por parte del hombre en la procreación por otro, es demencial. Imaginemos que una hembra tiene 50 machos, y 50 hembras un macho. En cualquier caso la hembra, la humana como ejemplo, tendrá un solo hijo al año, mientras que el hombre puede tener hasta 50 hijos. En la suma de tres años tendría 150 y la mujer como mucho 4. Según pruebas cromosómicas la población descendiente de Genghis khan es de unos 16 millones de hombres en 2003, que fue cuando se hizo tal estudio. No se puede decir lo mismo de ninguna mujer, por la regla tan desigual que he mostrado. Esta matemática simple de los números provoca que los genes masculinos exitosos se repliquen una mayor cantidad de veces y que sean estos los que se mantengan en el juego evolutivo, como demuestra la promiscuidad de Genghis khan. Puesto que el coste/beneficio siempre sale desfavorable para las hembras, “los éxitos reproductivos de los varones a menudo se ven limitados por el acceso a las parejas, mientras que los éxitos reproductivos de las hembras suelen estar limitados por el acceso a los recursos”, se nos dicen en la Wikipedia, no es lo mismo el sexo para las hembras que para los machos. La evolución tenía que ponderar este desequilibrio, que a la vez lo hace con respecto a la latitud del planeta con respecto a la disponibilidad del alimento. Hay sólo ciertos periodos en los que la hembra se puede quedar embarazada, para ello creó el celo. Pero es una regulación, o mecanismo, que sólo vale para la hembra, en el macho no hacía falta tal regulación, ya que si no hay óvulo y celo, de nada vale el semen. El coste del macho a nivel energético es que en el momento del celo sólo van a tener ventaja los más dotados, los seleccionados por las hembras como portadores de los mejores genes. Dado el coste para la hembra ha de “elegir bien”, o dicho de forma correcta: lo óptimo para que una descendencia en el juego evolutivo sea la que impere y procree más, es que porten las mejores cualidades de esa especie. Como la lucha se da entre machos para acceder al sexo, se entra en una dinámica de la selección de ciertos rasgos del macho, que evolutivamente hablando van a ser, los que en un juego más rápido de selección, van a tener unas grandes diferencias dismórficas con respecto a las hembras. Aquí vemos un desequilibrio: la hembra al ser la selectiva es la que en ese proceso “crea” el tipo de macho de su especie en un primer momento. Una vez que hay una gran diferencia dismórfica, el macho, al ser el alfa, se crea un harén, en donde las hembras ya no tienen elección, como es el caso de los elefantes marinos, los leones o los gorilas. ¿Cómo equilibrar está balanza tan desfavorable, en donde la hembra pierde todo el control? Sin duda la monogamia es el mejor camino. Si la hembra elige un solo macho y todos tienen sexo, no se da esa fuerte tendencia a que el macho tenga tal ventaja dismórfica, a partir de su propia competencia, como para llegar al estado de los harenes. Con esto llegamos al caso de las hembras chimpancés y ese comportamiento que ya he descrito otras veces. Tienen sexo cuando no están en celo con cualquiera que le aporte algo, y selecciona con quien aparearse al estarlo. En definitiva pone dos metas al sexo bien diferenciadas y bajo sus directrices y reglas, supeditadas a los juegos evolutivos (la hembra que no entra en esos juegos, tiene menos opciones para alimentarse, más opciones de morir o tener peor salud y apariencia física, y por lo tanto es menos tendente a procrear y tener descendencia y validar su apuesta). Equilibra lo suficiente como para no llegar al estado de los harenes, pero sigue propiciando que haya algo de dimorfismo, como actualmente se ve, pues la media de la mujer es sobre un tercio menor en masa corporal (altura y ancho) que con respecto al hombre. Como regla generalizada, que la mujer y el feminismo no conceptualiza, ellas seleccionan a hombres de mayor masa que ellas. Algunas series de humor juegan con esa regla y muestran como gracioso que una mujer lleve del brazo a un hombre más bajo que ella. Fijarse aquí en cómo el lenguaje se amolda. Quien tiene mayor tamaño es el que lleva al otro. Como cuando se carga a un bebé. En el baile el hombre es el que lleva a la mujer. ¿Es patriarcado o es mera regla física de que una masa mayor tiene una mayor potencialidad de energía? Un río arrastra (lleva) el agua de una charca, nunca es al revés.

   Según se ha comprobado, esa doble vertiente del “uso” del sexo, “obedece” en las hembras chimpancés, a que es una manera más de selección. A todo esto, como antecedente, hay que agregar que la hembra humana sí tiene orgasmos.  En el momento que la hembra humana no mostraba sus estados de celos de forma externa, y dado que cambió sus ciclos a mensuales, y que posiblemente tenía sexo con varios machos, el orgasmo propiciaba que sí se quedase embarazada, ya que se producen unas convulsiones en el cuello del útero que propician que el semen llegue al óvulo. O sea, el orgasmo era el que seleccionaba al macho reproductor. Ocurre otro tanto entre otros primates y animales de manada, o sea entre aquellas hembras que se salen del rango de los harenes con un macho dominante, según va comprobando la ciencia. De nuevo el juego evolutivo con sus trampas/diferencias. De cualquier forma dado el origen y las finalidades de los dos sexos y sus orgasmos, la “secuela” que hemos heredado es que el macho llega a él de forma rápida, mientras que en la mujer no es igual. En la mujer interviene su voluntad e intención y en el hombre es una mecánica dependiente de un aparato casi puramente mecánico. Es como la diferencia de un ordenador, que sería en la mujer, y el arranque por medio de una manivela de los primeros coches en el hombre. Para las prostitutas entregar su cuerpo es un acto vacío, como “evacuarse” de su cuerpo; lo que no “entregan” son sus orgasmos. Cuando una prostituta busca el orgasmo, está peor mirada por sus compañeras. Me baso en declaraciones directas. Eso quiere decir que se tienen que “entregar” (voluntad) para llegar a orgasmar, y ese acto es concebido a algo así como la entrega del “alma”. Sobre la cuestión de la diferenciaras de los tiempos para llegar al orgasmo, se baraja la idea de que las hembras tenían que estar pendientes del entorno, del ataque de los depredadores, donde la hembra tenía la desventaja de ser cazada, por su dimorfismo al ser menos fuerte y por estar bajo el macho. En el caso de la mujer no tiene la desventaja del coste de la erección y el consiguiente periodo refractario entre dos cópulas, al igual que no es claramente visible si ha orgasmado o no, mientras que el semen es la evidencia en el macho. De una manera u otra son unas extrañas ventajas/desventajas evolutivas que se mantienen ahí, sin un sentido claro, pero que crean unas diferencias sexuales claras de poder y de ocultaciones, tendentes al conflicto y a la falta de igualdad como para que haya un entendimiento pleno entre los dos sexos.

   Una feminista radical dirá que ahora nada de lo antedicho tiene importancia, porque existen los sistemas anticonceptivos, de tal manera que ahora el sexo ya no implica otra cosa que el sexo como mera satisfacción, que ya no existe el coste. Una mujer experimentada es más proclive a controlar los orgasmos y esto ya tampoco es una tara, o no va dirigido al mero acto de la concepción. Con esto de nuevo volvemos a la pregunta de quién “decidió” que hubiera libertad sexual. El feminismo puede decir que tuvo que ver en tal decisión, que puesto que ya no estaba ese juego coste/beneficio, ya no quería ser tenida en cuenta bajo los parámetros patriarcales moralistas. Es lo que cantaba la cultura hippie y el mayo del 68, en donde sus voces eran las de la juventud. En realidad las cosas no fueron así de sencillas y no midieron en qué repercutía tal “decisión”. Una cosa es lo que uno haga con su cuerpo, que eso era lo que perseguía la liberación sexual, y otra muy distinta lo que tenía que regular la ley para proteger o a menores o evitar la prostitución con su consiguiente posible trata de blancas. En el primer caso la ley se ha mantenido tal cual, pero en el segundo caso ha ido variando (adaptación/evolución) según ha ido progresando la tecnología. La serie “The Deuce” trata sobre los inicios del porno y nos muestra esos entresijos iniciales. El porno fue avanzando por ciertos vacíos de la ley, a la cual no le daba tiempo a planificar y legislar lo rápido que avanzaba todo. Las leyes están regladas por legislaturas de partidos, que en muchos casos se tenían que ocupar de temas más importantes, y donde los partidos de derecha e izquierdas tenían unas prioridades u otras muy distintas. Esa lentitud no iba a la par de los adelantos tecnológicos, y de los juegos evolutivos y sistemas complejos que operaban en esos procesos. Un ejemplo de este juego fue que se crearon varios sistemas de reproductores de vídeo, Betacam, VHS y otro que era minoritario y fue el primero que se “extinguió”. Técnicamente era mejor el Beta, se le podía dar la vuelta, grababa más tiempo, era más pequeño y tenía menos problemas de quedarse enganchado. Al final ganó el sistema VHS en parte porque las multinacionales que los fabricaban permitieron que se usase como soporte para las películas pornográficas, mientras que en Beta no se permitió o de forma tardía, cuando VHS ya se había impuesto y ganado (se dice que puede ser leyenda urbana). Dada la expansión de la pornografía, el cine se volvió menos “puritano” y se adaptó a la nueva situación, si bien teniendo en cuenta que ante la perspectiva de que las películas pudieran ser calificadas para mayores de edad, y perder con ello espectadores y dinero, se han mantenido al margen del sexo, excepto algunas películas de las llamadas de culto. Aquí vemos que en todo entra en juego el coste/beneficio, ventaja/desventaja que es de lo que se trata básicamente la evolución. Con la llegada de Internet, y en la última década con la alta velocidad, en el porno se han pronunciado cada vez más estas tendencias de “economía” evolutiva. ¿Qué implica todo esto? Poder hacer uso del propio cuerpo es parte de la liberación sexual. Cada mujer es libre de decidir qué hacer con él. Era de suponer que una mayor libertad sexual hubiera frenado o disminuido la prostitución o cualquier otra manera de usar el cuerpo para fines sexuales, más mujeres teniendo sexo con más hombres…, “si el nuevo orden funcionara como pretendían sus arquitectos revolucionarios, el sexo estaría distribuido más justamente de lo que es hoy” nos dice Ross Douthat, pero en realidad no ha sido así. ¿Porqué?

  Los sistemas complejos se crean a partir de pequeñas diferencias de pequeñas ventajas/desventajas. Una vez que una lluvia orada una pequeña reguera porque el terreno era más débil al tener menos piedras o su tierra era menos arcillosa, crea al final la cuenca de un río. Una pequeña falta de simetría en las partículas al inicio del Big bang creó el universo que hoy conocemos. El macho está “creado” para tener sexo por la búsqueda de la satisfacción, en la mujer fue posterior y no es igual, necesita ciertas condiciones que no necesita el macho. Sigue existiendo el coste de no llegar al orgasmo por la desigualdad de los tiempos y las condiciones. Por otro lado el sistema sexual masculino es retroalimentación positiva, en donde llegado a cierto grado de estímulo, la siguiente vez necesita un estímulo mayor. Puede parecer que sigue siendo un concepto machista, que no se ajusta a la realidad, pero ¿cómo sino entender a los extremos a los que está llegando el porno? ¿Cómo entender que el 80% de los adictos al sexo sean hombres? La pornografía, y sobre todo en Internet, es un campo donde muy bien se puede analizar el cómo operan los sistemas dinámicos en sus juegos evolutivos. Me voy a detenerme a analizar las “sexcam”. La teoría en principio tiene buena pinta. Se gana dinero por sexo, pero no se tiene contacto con nadie, en donde ni siquiera, en muchos casos, ves al otro. A simple vista parece tener ventajas con respecto a la prostitución. Si nos remontamos a sus principios estas empresas empezaron a partir de filiales del porno. Era lo mismo, pero a distancia: si se quería sexo había que pagar. Lo/as modelos (no es prostitución según los cánones, luego nos son prostituto/as), estaban delante, se podía charlar con ello/as, pero para que se desnudasen o hicieran algo sexual se les tenía que pagar, momento en el cual se entraba en privado. En la prostitución hay que ser lo más explícito/a posible, quien más “descarado/a” y sexual sea a simple vista, más probabilidad tendrá de “ganarse” al cliente. En las web-cam sexuales este juego evolutivo era aún más descarado, de tal manera que alguno/as mostraban partes sexuales sin entrar en privado. Se dice que la necesidad es la madre de todas las ciencias. Es una conclusión lógica evolutiva que demuestra muy bien lo “maléfico” de sus juegos. Aquello/as modelos más necesitados, de países más pobres marcaban los límites. No hacían web-cam sexuales para comprarse el último modelo de iPhone, sino para dar de comer, en la mayoría de los casos, a sus hijos o padres. Pero además entraba en juego otro factor, claramente evolutivo, en donde las valencias se ponían sobre el tablero en meros números. Se automatizaron las páginas web para que se analizasen qué chico/a tenía más éxito, de tal manera que apareciera en los primeros puestos de la primera página. Nunca un juego evolutivo había sido más rápido; al poco tiempo lo/as modelos no solo mostraban partes sexuales, sino que hacían juegos sexuales de forma gratuita, sin llegar a los privados. Al final, tal como está ahora, es que se hace todo delante de todos, paguen o no, y hay que ser lo más explícito y rápido posible para mantener el rango de posicionamiento en los primeros puestos de la primera página; se gana dinero digital por un sistema parecido a lo que ocurre con las estríper, en donde los clientes van echando monedas para que muestre o haga más cosas. Es elección del modelo sólo mostrarse, para más tarde hacer cosas sexuales sólo en privado, pero en este nuevo juego predatorio esta estrategia gana poco dinero. Una vez que lo/as modelos se ponen por igual en lo que se hace delante de las web-cam sexuales, entran en juego otros factores: quien es más guapo/a, más obsceno/a, más joven o más mayor, según gustos, entrar o no en lo depravado, etc. Como nueva lógica ahora cuanto más joven y guapa sea, más se posicionará en los primeros puestos. Otro dato que he dado en otros textos es que en la mujer se dan más rasgos neoténicos, rostros aniñados. El juego evolutivo es aún más complejo que sólo la cara. Hay cuerpos neoténicos que permanecen poco desarrollados e incluso vaginas neoténicas. Sin estudios científicos -ya no quieren meterse en este terreno de diferencias étnicas y menos además sexuales-, y dada la proliferación de lo que un hombre medio puede ver por Internet, se llega a conclusiones como que hay ciertas etnias que mantienen más y en donde son más preponderantes esos rasgos neoténicos, etnias que están sobre todo en el Asia más occidental y Oceanía (y no, no me engaño, esos sitios controlan la edad; hay mujeres orientales de 40 años que bien pueden pasar por tener 25 años o menos). Lo que lleva a ciertas “especializaciones” del porno étnico por la media que dan unas diferencias de los cuerpos y sus formas de hacer (más pasivas o activas, por ejemplo): latino, asiático, europeo, norteamericano, ruso, ébano (eufemismo de negro). El hombre no está a las alturas en estos juegos en las web-cam sexuales No hay muchas parejas porque en el hombre las erecciones van y vienen a su antojo, y si orgasma tiene que descansar. Varios orgasmos los dejan fuera del juego. La mujer se puede mantener por horas sin ningún cansancio, y ninguna muestra de agotamiento de ningún tipo: siempre preparada.

Ejemplo de Modelos Femeninos en SexCam

   Consecuencias. Ahora más que nunca se ha hecho claro el juego armamentístico de la mujer contra la propia mujer o contra el hombre. Nunca se había llevado más al extremo de objetar el cuerpo humano a lo meramente físico. Se revelan las diferencias de los hombres y las mujeres. Se revelan los “verdaderos” fines de los hombres (la mera satisfacción) y se revela que el macho es pura retroalimentación positiva. Cada vez quiere más, cual adicto, y hay que estar rompiendo las barreras una y otra vez para satisfacerlo. La pornografía entró igualmente en sus propias trampas. En las primeras películas aún había algo de trama, se hacía porno de época o futuristas con sus consiguientes costes. Pero con la llegada de Internet, los usuarios empezaron a cortar las escenas para volverlas en archivos más pequeños y fáciles de distribuir. La industria del porno se adaptó a esta tendencia al hacer escenas cada vez más cortas, de 20 a 30 minutos. Todo tenía que suceder más rápido, sin casi preámbulos.

   En muchos casos he tratado de hacer ver este juego, y siempre he usado la película “9 semanas y media” como ejemplo, fue una película profeta de lo que estaba por venir. La trama es que Mickey Rourke metía a Kim Basinger cada vez en un juego más liminal y salvaje en lo sexual, hasta que Kim Basinger termina por decir basta y lo deja (Cincuenta sombras de Grey no es novedad, a mí me parece una copia, pero llevada a lo sado/maso pijo). Lo mismo ha sucedido con el macho y la liberación sexual a través del porno: cada vez pedimos más de las mujeres y lo peor/mejor es que ya no hay nada ni nadie que diga basta. Porque recordemos qué es la retroalimentación positiva, se cierra en un efecto de bola de nieve en donde a cada paso aumenta su masa, generando más arrastre, energía y potencia. ¿Sigue siendo la mujer ama y dueña de sus decisiones y su cuerpo o lo son esas fuerzas que ella ya no puede negar ni controlar? ¿Decide ella depilarse completamente el vello púbico o lo ha decidido el hombre al “imponerlo” como moda en esos juegos evolutivos dentro del porno? En un documental sobre la pedofilia mostraban a pedófilos juegos 3D con infantes y adolescentes para evaluarlos. No mostraban nada de ese juego pues decían que no se sabe los desencadenantes de la pedofilia. ¿Desencadena o esconden los genitales depilados la tendencia a la pedofilia? Según otro documental la edad que busca el hombre en Internet son los 13 años, y según otro documental todo macho es efebófilo (Are all men pedophiles), les gustan las adolescentes, pero como vivimos en unas sociedad en la que eso está penado, han de ocultar sus deseos. Propiamente la psicología y la psiquiatría no tratan la efebofilia como patología o trastorno, siempre y cuando no repercuta en su vida o en la de otras personas. Tiene sentido a nivel biológico, pues ya están formadas para ser madres; sólo en el último siglo se ha penado globalmente. Un error más de las web cam sexuales, de sus modelos, es juguetear y usar el concepto de “lolita“. También llamado “efecto lolita” (1), a partir del libro de la feminista Meenakshi Gigi Durham y más extensamente como porno pseudo-niñez, y “efecto infantilización” (1) (2) (3) (4) (5) Sobre todo esto hay que tener en cuenta que no hay estudios científicos, por cuestiones morales, puesto que como no se sabe cómo se “activa” la pedofilia, no se puede poner a adultos, y mucho menos a menores, como “conejillos de indias” por la posibilidad de crearles esa condición. Tampoco hay estadísticas puesto que lo penado es la pederastia, que es llegar al abuso sexual de menores, aunque cae en el mismo orden consumir porno infantil, pues se propicia. Sobre la pederastia según distintas estadísticas está subiendo (1) (2) (3), pero se desconoce si es porque hay una mayor eficacia en localizar y/o capturar a los pederastas, o porque se está incrementando. Los distintos autora/es de libros, mayormente feministas, hablan desde el sentido común, que de una forma u otra puede reducirse a opinión. ¿Qué habría de decir el sentido común?, si yo fuera una mujer y al poco de conocer un hombre me pidiese que mi vistiese de lolita, bajo el sentido común dejaría a ese hombre. Qué quiere, ¿una mujer madura o la infantilización de la mujer?; si además tuviese una hija me crearía la duda y el temor sobre cuáles son sus verdaderas tendencias sexuales. Lo que quiero decir es que si a nivel personal se tiene un punto de vista, ¿porqué no extrapolar ese sentido común a los medios de comunicación y sobre todo Internet, el porno y las web cam sexuales, puesto que es un medio público descontrolado al que cualquiera puede acceder? Al fin y al cabo, ¿a qué feminista le puede interesar que se infantilice a la mujer o que a las niñas, pre-adolescentes o adolescentes se les sexualice? ¿Hay que normalizar algo como la imagen de abajo?, ¿no crea disonancia cognitiva?, como que algo no nos encaja moralmente.

Riko Yukino 134cm   Una prostituta puede acceder a los caprichos de un cliente y vestirse de colegiala, el juego se queda ahí, en esa habitación y entre esas dos personas.Dra. Harleen Quinzel Pero al hacer de lolita en un espacio público eso quiere decir que cualquiera puede verlo, incluso niños de 12 años o así, pues los padres no vigilan y no conocen los programas de control parental (que se pueden saltar de cualquier forma, desde la Web de porno o desde los usuarios). Una regla del cerebro es que como este se inicie en el sexo, al modo de impronta y que no tiene porque ser genital ni tampoco a una edad sexual, sino una más temprana, esa va a ser su preferencia y fetiche sexual de por vida. Es por esto que que se crean fetiches tan extraños como el olor de los pies. Al entrar en una web cam sexual a esa persona le puede gustar la modelo por su físico, su cara, o su personalidad (que también ocurre), pero se topa que hace uso del concepto de lolita, al hacerse la inocente, la prepúber o púber, al jugar con ositos de peluche, en los gestos, poses, las coletitas, morritos y pucheros, los corazoncitos y chupándose el dedo al modo aniñado, (que ahora por cuestionas de no quitarse el pintalabios se ha llevado más abajo; chuparse el dedo es un signo de inocencia, en España se dice “¿tú qué te crees que me chupo el dedo?”, negando ser inocente), todo ello acompañado con cierta ropa, como un pijama de niña, o los trajes de colegialas, vestimenta rosa, (un error más de algunas feministas, como la chica de la foto, es creer que Dra. Harleen Quinzel, de la película “Escuadrón suicida” es una heroína, cuando en realidad porta todo aquello que el hombre recrearía en su busca de una Lolita y es un concepto errado de lo que ha de ser una mujer madura deseada). El cerebro tiene tres formas de crear memoria, uno de ellos es el condicionamiento clásico, el del perro y la campana de Pavlov, que es asociativo, donde se une estímulo y premio. En el clásico experimento de Pavlov se hacía sonar una campana cada vez que se le daba comida a un perro, lo mismo hubiera sido que ese algo fuera visual, como una luz roja o una camisa negra. El hecho es que opera sobre todo en lo instintivo, agua, comida, sexo… cualquier otro placer, aunque también en lo negativo como la evitación del dolor o el malestar, y en donde si el premio siempre tiene como parte de su obtención algo que entra al mismo tiempo por los sentidos, una y otra vez, estos objetos más tarde despertarán por sí solos, por transferencia pavloviana-instrumental, ese deseo asociado. “Los animales machos pueden excitarse sexualmente al visitar un lugar donde se les ha permitido tener relaciones sexuales antes, o al ver un estímulo previamente asociado con la actividad sexual, como una vagina artificial. (…) La motivación principal de este comportamiento es el condicionamiento pavloviano“, (fuente Wikipedia). Nos condicionamos a nosotros mismos de forma constante, por ejemplo cuando al hacer un esfuerzo nos premiamos con algo, como un dulce (en este caso es una variante, es un condicionamiento operante). El porno y las web cam sexuales son condicionamientos clásico, pues se han creado categorías y uno ve, una y otra vez, aquello que le excita más, cuestión por la que se pronuncia el condicionamiento y la parafilia, pues el sexo es adictivo, o sea, es retroalimentación positiva, que para sintetizar es que: “en los sistemas la realimentación es la que define el equilibrio que pueden darse. Por ejemplo con la realimentación positiva, difícilmente se logran puntos de equilibrio estable”, fuente Wikipedia. Antes de la liberación sexual eso no ocurría, puesto que no se tenía o veía tanto sexo como hoy en día, como para crear condicionamientos. Si al entrar a ver esa chica, sin buscar precisamente lo lolita, uno se siente excitado, la próxima vez que vea estímulos similares se va a excitar. Sobre todo con una respuesta tan instintiva como la sexual. O sea, que irá por la calle y el cerebro se pondrá en alarma a ver a colegialas, o púberes y prepuber en su inocencia y sus gestos. Si es así, ese comportamiento de las cámaras web sexuales, ¿están propiciando y activando la pedofilia en los hombres? Algunas chicas, ya mayores de edad, hacen un juego de lolitas para llamar la atención, o cuando se acercan a los hombres. Hay que volver a recordar algo, el cerebro es metaforizante. Una cosa es una pre-púber o púber y otra muy distinta una lolita. En el concepto de lolita se ha caricaturizado todo aquello que es de desear de una chica de esas edades. Se ha “escogido” todos los elementos: tipo de personalidad, gestos, poses, y tipo de peinados y vestimentas para crear eso que se conoce como lolita. Puesto que el concepto de lolita se ha establecido a través del condicionamiento clásico, el peligro está en que el cerebro extrapolará ese concepto en las pocas poses, elementos, gestos, prendas o peinados de las chicas “reales” de la calle, recuperando en el proceso el todo de su memoria. Posiblemente el concepto de lolita se ha implementado en el imaginario humano de tal forma que casi cualquier mujer occidental de la actualidad sabe “representarlo”. Por último aclarar que no es lo mismo la pedofilia, gusto por las púberes, que la pederastia, llevar a cabo ese deseo a través del abuso de menores. Yo he usado el primero, para el segundo hacen falta más “componentes” que los expuestos aquí. Ninguna mujer madura debería ceder a infantilizarse y hacer de lolita, y mucho menos en espacios públicos como en Internet. En la medida que las mujeres acepten infantilizarse y jugar a los roles de lolitas han entrado en el juego de los “culpables”, y posiblemente hayan incentivado ir a algunos hombres y adolescentes en esa dirección. La mujer también es enemiga de la mujer en cuanto no esté bien informada y haga uso de conceptos que no terminan de comprender o de los que no se han documentado. ¿Feminismo?, cuando se quiere y como se quiere, de nuevo no saber medir las dimensiones de las cosas, por no analizarlas, o echar la culpa exclusivamente a los hombres, cuando como vemos y lo analizamos, no es así. Ningún gesto o signo es gratuito, sobretodo teniendo en cuenta que el lenguaje de los gestos y la mímica es el principal en lo humano, y que por lo demás es más antiguo y por lo tanto más instintivo. Tendría que ser algo a regular, igual que el porno que simula violaciones o incestos. Si el macho es retroalimentación positiva y ya ha explorado todos los “juegos” legales, ¿tenderá en esa retroalimentación ciega hacia lo ilegal? Lo oriental, que recordemos es más neoténico, mantienen más el aspecto de adolescentes aunque sean mayores de edad, se divide en subsecciones: Tailandia, Filipinas, Corea, Japón, China… Japón es el que más uso hace del porno “lolitas”, que después lo llevan al Hentai. De forma paradójica censuran el porno, pero son los que más juegan con los límites. El macho “rasca y rasca” para llegar a la frontera de la legalidad. La Web profunda y el total anonimato se va expandiendo cada vez más para compartir más y más cosas extremas fuera de la vista de las leyes. Se van creando nuevos tipos de web-cam, no ya sexuales, sino para que los usuarios se pongan en contacto entre ellos, o creen sus propias web-cam; en la mayoría de los casos por medio de los móviles. Los padres no tienen control y entran pre-adolescentes y adolescentes, y por ingeniería social se les hace que se desnuden y hagan cosas delante de la cámara -cosa que les puede parecer “normal” porque ya han visto porno o web-cam sexuales-, que inmediatamente son grabadas, compartidas o vendidas a pedófilos. Cada vez hay más fotos y vídeos amateur que en muchos casos han sido filmados cuando los implicados en cuestión eran pareja. Se filman vídeos de forma escondida, por las posibilidades que dan los móviles, en playas nudistas. De nuevo vacíos legales. México se ha adelantado a poner por ley como ilegal la distribución de fotos o vídeos sin permiso de la persona implicada.

   En esto salimos del entorno de Internet y llegamos a la calle, a la sociedad. Si un hombre consume mucho porno, con el alto nivel de la calidad de las modelos… ¿qué ocurre cuando va a las discotecas? Busca el mismo nivel, aunque él no lo esté. Como no accede a ese nivel se siente frustrado, como perdedor. La mujer “normal” se siente repudiada, como que no está a un nivel que exige la sociedad/hombre actual. El canon de ser una mujer “atractiva” es entre los 18 a los 22 y con un alto grado de belleza, pues es lo alcanzable y el canon a través de Internet, bajo los algoritmos de las web-cam sexuales. Las modas se adaptan para llegar a esos niveles. Sobre todo las fotos compartidas en redes sociales, en donde las poses y los estilos de ropa son casi indistinguibles de las que se usan por las modelos de las web-cam sexuales (ranking de modelos más sensuales).

Fotos en Redes Sociales_p

   La mujer cree que es la que selecciona esa moda, pero no es otra cosa que ese nivel armamentístico en el que se ha llegado a través de las nuevas modas y tendencias propiciadas y potenciadas por el nivel en Internet. Hay que mantenerse dentro de ese nuevo y desastroso canon. En cuanto cumplas los 25 ya eres una “vieja”. En ese juego las feministas creen que defienden su propia postura, cuando en realidad se han adaptado silenciosamente a situaciones en las que hoy más que nunca la mujer es un mero objeto sexual, un objeto dentro de esas páginas en Internet manejadas por algoritmos que extralimitan el coste/beneficio, ventaja/desventaja y en donde ellas sólo son sus números y variables.

Media de la Evolución en la Mujer, en Modas y Estilos, a Través de las EdadesNo sé años, pero son calculables. De poner a hombres ante esas máquinas que siguen la mirada, ¿adónde irían?

   Antes el macho tenía que competir por alcanzar el sexo, en ese proceso entró en una selección, y en donde el que era el más cooperativo y en armonía con la sexualidad de la mujer, era el más seleccionado. Con la tendencia a más prostitución, y más porno en Internet y con los nuevos juegos 3D-porno, cada vez el macho se adaptará menos a la mujer. Podrá seleccionar a la mujer a su gusto y en privado, sobre todo en los nuevos juegos 3D virtuales y con gafas que están por venir, y no a la inversa y en lo público. Más adelante, además, nos esperan los robot sexuales. ¿Cuándo se dará cuenta la mujer o reconocerá que no podemos ser iguales en lo sexual? No podemos serlo porque se parte de “maquinarias” distintas, no por condicionantes sociales o culturales. Al hombre no hay que darle todo lo que pide, pues pedirá más y más como un niño antojica al que le dan rabietas en cuanto le niegas lo más mínimo. En lo privado no creo que haya muchas penetraciones anales. Sigue imperando el criterio privado de la selección femenina, y el decir no y hasta este límite, a la que el hombre se tiene que adaptar. “El hombre propone, la mujer dispone”, reza el dicho. Hay que defender la libertad sexual propia, cada uno que haga lo que quiera y como quiera con su cuerpo, siempre que no perjudique o altere a nadie, pero diferenciándolo de la libertad sexual pública, aquella que se puede corromper, tal como ha ocurrido, como para a su vez pervertir y modificar la sexualidad privada, y la moda y las tendencias de la sociedad. Nunca ha habido una fórmula correcta, es una cuerda floja entre libertad y sin límites, que siempre ha marcado la mujer en lo individual. Quizás en lo social esa fórmula sea que haya prostitución legal a domicilio particular y controlada. Se debería legislar que toda página porno sólo sea accesible a mayores de 18 años, con algún tipo de verificación electrónica. Hoy en día sólo sale un cartel que te pregunta si eres mayor de 18 años… ¡es ridículo!, que menor va a dar a NO al sexo gratis. No creo que el porno nos haya hecho ganar ni un ápice, ni en libertad, ni en dignidad, ni en humanidad. No ha perdido sólo la mujer, sino también al hombre que ahora está más perdido que nunca, y por lo tanto el que realmente ha perdido ha sido la humanidad, la humanidad que es de desear y que tenemos que buscar. No quisiera que mis nietos/as tuviesen la oportunidad de mostrarse como objetos sexuales públicamente. Cuanto más se normalice y se quiera banalizar lo sexual y los órganos sexuales como “normales”, más posible será llegar a esa distopía. La mujer tiene que aceptar ciertos límites, pues como trato de mostrar en el escrito, para el hombre no existen esos límites. Hay que seguir manteniendo ciertos órganos con cierta aura de tabú. Era la única manera de mantener en la jaula al animal que puede llegar a ser el macho, que hoy campa a sus anchas incordiando e incomodando a todas las mujeres, ese que “soltó” sin querer la libertad sexual y el feminismo. Si se viaja en el tiempo, por estudios y documentales sobre el tema, las comunas hippies terminaron en distopías, pues al final las mujeres sólo seleccionaban a los machos por los rangos jerárquicos, y caían en el tipo de manada de prototipo harén (gurú o líder sectario), donde un macho era el que acaparaba la mayoría de las mujeres. El caso de Charles Manson es el arquetípico: tres de sus mujeres se vieron “aborregadas” de tal modo que terminaron por perder su propia autonomía e identidad. Cuando Manson, durante el juicio, se cortó el pelo, ellas hicieron lo mismo para mostrar su sumisión. En general la “opinión” de la juventud no debería de mover nada o casi nada en lo humano, pues al final esas mismas personas, cambian en cuanto han llegado a los 28 o los 30 años. Si es así ¿la liberación sexual la creo la juventud bajo sus parámetros temporales errados o tendentes a ser cuestionados por ellos mismos, pocos años después? La creó un “error”. Fotos como la que puse en el escrito anterior no favorecen a nadie, ni a la libertad de la mujer, ni a la humanidad. No hay ninguna foto de ese tipo en donde el protagonista sea un hombre con los genitales fuera, mientras todas las mujeres de su alrededor los tratan de tocar. Para bien o para mal los pechos femeninos se sexualizaron. En esta otra foto de San Fermín… ¿son o no un objeto sexual del que la mujer hace uso? (¡atención a dónde van todos los ojos de los hombres!). ¿Tiene que aceptarse que esto suceda en espacios públicos donde hay niños y niñas?

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   Hoy en día los documentalistas que van a tribus de cazadores recolectores tratan de no sacar pechos. La hipocresía y perversión de la verdad es tal, que en ciertas tribus del amazonas o África, las mujeres van con sujetador, pero si les pagan los documentalistas se los quitan para hacer la filmación.

   Conclusiones. En algunos casos las llamadas feminazis tienen alguna razón: no se depilan, van al estilo Punk, etc. Escapan, así, de las modas, pues argumentan que estas están sexualizadas y “dirigidas” por modelos sexuales patriarcales. Es cierto que no hay que juzgar a una mujer por el número de sus relaciones sexuales: en eso el lenguaje se tiene que normalizar y olvidar palabras/conceptos como los de puta. De cualquier forma, bajo mi punto de vista, no es meramente un concepto de género. Se llama puto/a a todo aquello que es tramposo, de corte egoísta y beneficiario para sólo una de las partes. De ahí frases/concepto como “puta vida”, que encaja a la perfección a lo que yo he tratado de explicar en los últimos escritos. En ese sentido hay putos amigos, trabajos, situaciones (lo he pasado putas), puto hombre o mujer, etc. ¿Moral patriarcal y por esa pauta enseñar en las manifestaciones los pechos o desnudos?, me parece contradictorio. Lo que la desnudez, o la semi-desnudez o el insinuar signifique y active es tan visceral como lo es el propio pene, que tiene su propia “inteligencia” y tiene casi una total independencia del cerebro. A la contra del eslogan de las mujeres “nosotras parimos, nosotras decidimos”, y en el ámbito de este tema, el eslogan del macho sería “nosotros tenemos erecciones, nosotros no decidimos”. En el humano además se añade las vías en el cerebro por la posible previsión del premio. La testosterona repercute más en el cerebro masculino que en el femenino, pues en él tiene unas vías para que activen ciertos comportamientos que van atrapando cada vez más y más recursos del cerebro, y en donde unas de esas vías es cerrar las zonas prefrontales, que son las que tienen los sistemas ejecutivos y voluntarios, propios de la llamada razón. ¿Cómo sino entender ciertas violaciones, en hombres que no son propiamente violadores?, en el sentido que la mayoría de los violadores sólo se excitan con los actos violentos y de poder. Un macho no manda qué es o no es sexual, y como tal tampoco la mujer. Lo mandan esas vías primarias, lo mandan las hormonas y los cerebros masculinos. Los anunciantes de televisión llegaron a la conclusión de no poner nada directamente sexual ( a no ser que sea para ello), pues al final los hombres se cerraban tanto que no veían la marca. ¿Caminos?, ¿prohibir el porno y las web-cam sexuales? No creo que haya forma de revertir los cambios. Hicimos una viaje a Abilene del que ya no hay vuelta.

   El humano poco o nada controla. No a los sistemas complejos, que son tan dinámicos y cambiantes, que en cuanto los analiza, las conclusiones ya no valen porque el sistema ha cambiado. Sino fijarse en la previsión del tiempo o de la bolsa. Parece aplicarse la ley de la cuántica en donde lo analizado cambia por el mero hecho de ser analizado. La mujer, de querer cambiar algo, primero tiene que ponerse de acuerdo en qué quieren cambiar. Eso sí, tratar de cambiar algo sin haberlo entendido es igual que meter a un elefante con los ojos vendados en una cacharrería, sólo va a producir destrozos. Creo haber sido imparcial, aunque eso quizás nunca sea alcanzable. Yo consumo sexo por Internet, sí, pero me puedo pasar meses sin mirarlo a voluntad. Los que tienen predominio del hemisferio derecho tienen menos probabilidades de caer en adicciones, que es más propio del lado izquierdo cuando se cierra en una retroalimentación positiva, sin un hemisferio derecho que lo frene. Hubiera preferido no tener ninguna opción, de que no existiese y que no estuviera tan a mano, pero si se entra no se sale, además hay que tener en cuenta que el concepto de “gratis” tiene unas grandes autovías en el cerebro. Por otro lado porque en muchos casos no ya es sexo, sino ver la belleza y la juventud en todas sus potencialidades, pues queramos o no es para lo que están programados nuestros cerebros: para captar la belleza en su más alto grado, en su zenit, y eso queramos o no, sólo tiene un pequeño rango de edad. Cuando una modelo mira fijamente a la cámara, el cerebro queda totalmente engañado a que esa mirada va dirigida a él; la química de una mirada directa, entre sexos opuestos, es de un tipo de “magia” de la que nadie puede escapar. Aquí de nuevo vemos los “designios” evolutivos. La mirada de un hombre a otro hombre, y de una mujer a otra mujer, heterosexuales, es de conflicto, entre los hombres es un signo de reto, de posible agresividad, cuestión por la cual hay que evitarla. Sólo la mirada con fines de crear una relación, sean heterosexuales u homosexuales, y siempre que sea entre pares -pues de no serlo igualmente puede ser tomada como “agresiva”-, similitud de belleza, jerarquía, a veces y por desgracia de raza…, tiene esa carga “mágica”, de suelta de endorfinas y dopamina. La captación de la belleza, bajo mi punto de vista, es un instinto, tan básico como la sonrisa. Tanto uno como otro se manifiestan en los bebés de pocos días. Puedo controlar qué hacer a nivel intelectivo: no mirar, pero no qué siento y cuanto me ha de atrapar, al igual que no controlo cuando algo me provoca una risa. La fábula de Ulises y el canto de las sirenas nos habla de esa capacidad de la razón, como para pedir a sus compañeros de viaje que se taponasen los oídos y le atasen al mastín del barco, para no lanzarse al agua al escucharlas, donde moriría ahogado, por saber que era imposible resistirse al hechizo de sus cantos. El mundo de la emoción es un reino donde la razón nunca entra. Igualmente tengo esta forma de hacer en la Red bajo mis nuevos puntos de vista, a modo totalmente voyeur, en donde nada altero y donde, al contrario, al entrar de cualquier forma en el espacio de otra persona, aunque sea sólo con la mirada, ya es una forma de alterarla y un tipo de “violación”: en la calle voy con la mirada al suelo; si por la noche me voy a cruzar con chicas, en calles solitarias, me cambio a la otra acera para no alterar nada.

   En definitiva; es de nuevo uno de esos caminos que la humanidad no ha elegido y no ha acertado al mantenerse en él. Lo hace porque ha creado un nuevo sistema, con sus propias reglas, del que ya no puede escapar. Recordar: la vida es una trampa que funciona a la perfección.

¡Espero no caer en más trampas…!

   (A quien de todas las formas le pueda haber parecido insultante por reduccionista le invito a ver el documental “Sex appeal“, para que se termine por dar cuenta el importante factor que tiene aún los “lenguajes” evolutivos básicos.)


 – Segundo viaje al Ebilene –

   No sabía la existencia de los Incel (célibes involuntarios), si hubiera sido así varios de mis diatribas sobre el feminismo hubieran sido distintas, pues tendría un fuerte apoyo a mis ideas. Si como yo he hecho ver, pues es lo que dice la ciencia, la mujer es la selectora del macho, la negadora, entonces hay un grupo de machos que no tienen acceso al sexo. Ese grupo es el que ha creado el concepto de Incel, en donde una de sus premisas es “si no eres feo no eres incel“, y la máxima de Sartre: “el infierno son los otros”, ellos lo han transformado en el lema: “la fealdad es el infierno”; los cuales han formado comunidades en foros como reddit, y en cuyos foros llegaron a decir que tenían derecho al sexo, aunque fuera por medio de las violaciones. Reddit ante esa dirección, ha cerrado sus canales por incitación a la violencia. Ahí no acaba la cosa, ahora se han creado “héroes” Incel, que antes de suicidarse por sentirse fracasados acometen asesinatos multitudinarios, como son el caso de Elliot Rodger, que “mató a seis personas e hirió a otras catorce antes de suicidarse en Isla Vista, California”; o el último caso de “Alek Minassian mató a diez personas e hirió a otras catorce en un ataque con camionetas en Toronto, Canadá, antes de ser arrestado”. Remito a la artículo de “Incel” en la Wikipedia para no tratar de alargarme, que por lo demás va a ser más clara y concisa que yo. Si bien los Incel dicen que cambiaron el artículo publicado en 2010, para retratarlos con una peor imagen.

   No apoyo tal grupo en su radicalismo. Pero es un claro ejemplo de contraataque a los movimientos feministas, en la medida que la tercera ola se está volviendo muy radical en lo que dice y lo que hace. Ya había dicho que no se podía apagar el fuego con fuego. Lo que ha ocurrido es que se han avivado más las posturas extremas de los dos “bandos” en liza. En cierto escrito decía que el feminismo terminaría por crear aquello que predice. O sea, feminismo radical + liberación sexual fallida (que refleja aún más la selectividad femenina) = grupo radical Incel. El problema estriba en que en la calle el feminismo es el de los derechos, pero como lo viral es lo que dice y lo que hace el feminismo de la tercera ola, ese es el que toma el protagonismo de lo que se manifiesta, falsamente, como feminismo en las redes sociales e Internet. La dirección de mi escrito era la de mostrar que la copulación forzada -en lo humano violación-, es bastante general en el reino animal. Bajo el prisma de entender la humana, pero cualquier idea en esa dirección podría ser tomada como incitación y/o “justificación”, y puede ser verdad. Hubiera querido mostrar el “origen del mal”, pero puede llevar a equívocos. Si bien tengo que decir que en el humano la violación tomo una segunda vertiente, que era la de causar el terror. En todos los enfrentamientos o guerras de culturas o países o tribus se usa la violación como arma de terror. Los alemanes al entrar en Rusia violaban a toda mujer que se encontraban por el camino. Los rusos le devolvieron el mal con creces al entrar en Alemania. Hasta 240.000  mujeres de entre 8 a 80 años, según Wikipedia. 860.000 mujeres y niñas después de la guerra, en Alemania, causada por los “buenos” soldados aliados. Sexo por una simple chocolatina. ¿Quien puede sentirse orgulloso de ser humano antes estas cifras y hechos?

   En el concepto de la “copulación forzada” o coercitiva, en definitiva en la ciencia y la etología, está la explicación del “abuso sexual” de la manada, en Pamplona, que sí es violación bajo su perspectiva, pues la “aceptación” forma parte de tal acto. Esto dice la Wikipedia:

   A veces, las hembras optan por no luchar y simplemente aceptar los apareamientos forzosos. Esto puede suceder cuando deciden que el costo de resistencia sería mayor que el costo de apareamiento. Usan la sumisión para evitar más hostigamiento o agresión, que podría terminar en muerte o lesión. Esto se ve a menudo en especies de primates, como los chimpancés y los babuinos hamadryas.”

   No queremos vernos como animales. La víctima de Pamplona recurrió a esa programación en el ADN de las mujeres para evitar su posible muerte. Así fue en casi todos esos casos de la II Guerra Mundial o cualquier otro conflicto armado. La mujer “asume” esa estrategia para la que le ha “programado” la evolución. No lo queremos analizar bajo esta mirada, y al final las leyes se adaptan a lenguajes errados. En realidad somos “animales” maquillados de “civilización”, en donde además ese ocultamiento va en nuestra contra, por posturas, convenciones y modas que hacen que no nos demos cuenta de esa realidad hasta que ya es demasiado tarde.

Para quien quien quiera investigar o seguir informándose, dejo enlaces que tenía preparados:

   ¡En fin!, no es más que otro viaje a Abilene. El humano siembra pero realmente no sabe cuáles van a ser los frutos. Va a ciegas por mucho que diga y pretenda. En muchos casos se aplica aquello de “es peor el remedio que la enfermedad”. Si antes se violaba y no había una ideología, ni un grupo detrás, ahora los hay. Si su consigna se propaga asesinarán antes de suicidarse para que su voz se oiga. De nuevo una creación de una identidad de fondo, una nueva frontera humana, una nueva bandera, un suma y sigue en la separación y la desintegración de lo humano.


 Después de tres meses del presente escrito encontré este artículo científico que valida mucho de lo afirmado aquí: “Pornografía y adicción, los estímulos supranormales considerados en el contexto de la neuroplasticidad”.


Todas las fotos usadas en este escrito están publicadas en sitios de Internet abiertos. Según una sentencia reciente usar una fotografía publicada abiertamente en Internet, puede ser utilizada por otra persona, siempre y cuando no la altere.

   La foto de cabecera es de Rahman Hak-Hagir (mantuve su autoría al poner su nombre). Mis cabeceras tiene sentido con respecto a los textos. En el anterior era la de un Quijote ante sus molinos de viento, pues la empresa humana es quijotesca. Creemos saber lo que vemos y cómo atacarlo (controlarlo) pero en realidad no es así. La de este escrito representa lo que ya dijera en los anteriores escritos: en la soledad se pierden todas la identidades, se llega a esencia humana en cuanto a forma, explicado además, en una gráfica de un escrito anterior. En este caso es lo que aparece en la fotografía de Rahman Hak-Hagir, se reconoce que son formas humanas, pero no se sabe de sus identidades, si son mujeres u hombres, las etnias o sus religiones a partir de estas.

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